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Los Fundamentos de la Unión

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Como fue preparado por le cómite conjunto de la Iglesia Presbiteriana de Canada, la Iglesia Metodísta de Canada y las Iglesias Congresionales de Canada y aprovado por las Cortes Supremas de estas Iglesias, y enmendado por Las Iglesias Unidas de Canada.

General

1.1

El nombre de la Iglesia formada por la unión de las iglesias Presbiterianas, Metodistas y Congresionales en Canada será “Las Iglesias Unidas de Canada”.

1.2

Será la política de Las Iglesias Unidas fomentar el espíritu de unidad con la esperaza de que este sentimiento de unidad en su debido tiempo, en lo que respecta a Canada, tome forma de iglesia y de manera adecuada sea descrita como nacional.

Doctrine

2.0

Nosotros, los representantes de las ramas Presbiterianas, Metodístas y Congresional de la Iglesia de Cristo en Canada, por la presente exponemos la sustancia de la fé Cristiana comúnmente mantenida entre nosotros. Haciendo esto, construimos sobre los cimientos puestos por los apósotles y profetas, Jesús Cristo siendo la piedra angular. Afirmamos nuestra creencia en las Escrituras del Viejo y Nuevo Testamento como fuentes primarias, y máximos estándares de la fé y vida Cristiana. Reconocemos las enseñanzas de los credos de la iglesia antigüa. Además nos mantenemos fieles a las doctrinas evangélicas de la Reformación, expuestas a todos en los estándares doctrinales adoptados por la Iglesia Presbiteriana de Canada, por la Unión Congresional de Ontario y Quebec, y por la Iglesia Metodista. Presentamos la declaración anexa como un resúmen de nuestra fé común y lo recomendamos para el estudio atento de los miembros y partidarios de las Iglesias negociantes, de la misma manera como estan de acuerdo en esencia, con las eseñanzas de las Escrituras Sagradas.

2.1 Artículo I. De Dios

Creemos en un solo, viviente y verdadero Dios, un Espíritu infinito, eterno e inalterable, en Su ser y Sus perfecciones; el Señor todopoderoso, quien es amor, en todas Sus formas, glorioso en su santidad, inescrutable en Su sabiduría, con misericordia plena, lleno de compasión y abundante en verdad y bondad. Lo veneramos en su Divina esencia y lo glorificamos en la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas con la misma esencia, de igual poder y gloria.

2.2. Artículo II. De la Revelación

Creemos que Dios se ha revelado en la naturaleza, en la historia y en el corazón del hombre. Satisfactoriamente, El, se ha revelado de una manera clara a los hombres de Dios, quienes han hablado, al mismo tiempo que se han inspirado por le Espíritu Santo; y esto en el tiempo adecuado, El se ha revelado perfectamente en Jesús Cristo, la Palabra hizo la carne, quien es el reflejo de la gloria del Padre, y la imagén explícita de Su persona. Hemos recibido las Escrituras Sagradas del Viejo y Nuevo Testamento, inspiradas en Dios y las cuales contienen la única e infalible verdad sobre la fé y vida, un documento fidedigno de las revelaciones de Dios, y como verdadero testigo de Cristo.

2.3 Artículo III. Del Divino Propósito

Creemos que el propósito eterno, sabio, santo y amoroso de Dios, el cual abarca todos los eventos, mientras que la libertad del hombre no le sea negada, tampoco es Dios el autor del pecado y aún en su providencia, es que El haga que todas las cosas funcionen en la realizacion de su diseño soberano y la manifestacion de Su gloria.

2.4 Artículo IV. De la Creación y Providencia

Creemos que Dios es el creador, defensor y governador de todas la cosas; que El está por encima de todos Sus trabajos y en ellos; y que El hizo al hombre a imagen y semejanza de El, se acerco en comunión con El, libre y capaz para escoger entre el bien y el mal y responsable de su Creador y Señor.

2.5 Artículo VI. Del Pecado del Hombre

Creemos que nuestros primeros padres, habiendo siendo tentados, escogieron el mal lo cual los llevo a alejarse de Dios y bajo el poder del pecado. La penalidad para esto, fue la muerte eterna y por esta desobediencia, todos los hombres nacen con una naturaleza de pecado, por haber quebrado las leyes de Dios, y ningún hombre podra salvarse por si solo, unicamente por la gracia de Dios.

2.6 Artículo VI. De la Gracia de Dios

Creemos que Dios, fuera de su gran amor por el mundo, ha entregado su unigénito Hijo para que sea el Salvador de los pecadores y en el Evangelio ofrece abiertamente Su salvación suficiente para todos los hombres. Creemos también que Dios, con toda Su gloria, le entregó a Su hijo la gente, una innumerable multitud, escogida en Cristo para su santidad, servicio y salvación.

2.7 Artículo VII. Del Señor Jesús Cristo

Creemos en y confesamos a el Señor Jesus Cristo, el único Mediador entre Dios y el hombre, quien habiendo sido el Hijo Eterno de Dios, para nosotros los hombres y nuestra salvación se hizo hombre verdadero, habiendo sido concebido del Espíritu Santo y nacido de la Vigen María, sin ningún pecado. Para nosotros El a revelado el Padre, a través de Su palabra y Espíritu, haciendo saber el perfecto deseo de Dios. Para nuestra redención, El se liberó de todo pecado, se ofreció a si Mismo como sacrificio en la Cruz, logró satisfacer la Divina justicia, y aplacó los pecados de todo el mundo. Resucitó de la muerte y ascendio al Cielo, en donde siempre intercede por todos nosotros. En el corazón de los creyentes, El está por siempre, como la fuerza interna de Cristo; por encima de nosotros y sobre todos nosotros El manda; porque para El, nosotros le rendimos amor, obediencia y adoración como nuestro Profeta, Sacerdote y Rey.

2.8 Artículo VII. Del Espíritu Santo

Creemos en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, quien procede del Padre y del Hijo, quien mueve los corazones de los hombres para retenerlos del mal e incitarlos al bien y cuyo Padre esta dispuesto siempre a dar, a todos aquellos que pregunten por El. Creemos que El ha hablado a través de los hombres santos de Dios haciendo saber a todos los hombres Su verdad sobre la salvación; esto través de nuestro exaltado Salvador, quien fue enviado con poder para condenar el mundo del pecado, para iluminar las mentes de los hombres en conocimiento acerca Cristo y para persuadirlos y facilitarles que obedezcan el llamado del Evangelio; así El está siempre en la Iglesia y vive en cada creyente como el espíritu de la verdad, del poder, de la santidad, del consuelo y del amor.

2.9 Artículo IX. De la Regeneración

Creemos en la necesidad de la regeneración, mediante la cual somos nuevas criaturas en Jesus Cristo por medio del Espíritu de Dios, quien imparte una vida espiritual a través de Su poder misterioso, usando como medio la verdad de Su palabra y las ordenanzas de la divina providencia en forma concordante con la naturaleza del hombre.

2.10 Artículo X. De la Fé y el Arrepentimiento

Creemos que la fé en Cristo, es la gracia salvadora a través de la cual Lo recibimos, confiamos en El y reposamos sobre El como nuestra única salvación; asi como El se nos ofrece en el Evangelio y que esta verdad salvadora siempre esta acompañada de arrepentimiento, con el propósito total de confesarnos y abandonar nuestros pecados, intentando obedecer siempre a Dios.

2.11 Artículo XI. De la Justificación y Adopción como Sus hijos

Creemos que Dios, en la única tierra de perfecta obediencia y sacrificio de Cristo, perdona a todos aquellos que Lo reciben en su fé como su Salvador y Señor, los acepta como virtuosos y les concede la adopción como sus hijos, con todos los derechos y privilegios implicados, incluyendo el consciente aseguaramiento de su adopción.

2.12 Artículo XII. De la Santificación

Creemos que aquellos quienes se han regenerado y justificado crecen a imagen de Cristo a través de la comunión con El, de la existencia del Espíritu Santo y de la obediencia a la verdad; que una vida santa es el fruto y evidencia de una fé salvadora; y que la esperaza de continuidad de los creyentes, en tal vida, es la conservación de la gracia de Dios. Creemos que con el crecimiento de la gracia, los Cristianos podran alcanzar la madurez y la garantía total de la fé, a través de la cual el amor de Dios es perfecto en nosotros.

2.13 Artículo XIII. De la Oración

Creemos que estamos animados a acercarnos a Dios, nuestro Padre Celestial, en nombre de Su Hijo, Jesus Cristo, y en nombre de nosotros mismos y de otros, para verter nuestros corazones de manera humilde pero al mismo tiempo libre ante El, convirtiendonos en su hijos amados, dandole el honor y las alabanzas debido a Su santo nombre, pidiendole que se glorifique asi en la tierra como en el cielo, confesando ante El nuestros pecados y buscando de El todos los dones necesarios para esta vida y para nuestra eterna salvación. Creemos también, que toda oración verdadera es provocada por Su Espíritu, El en respuesta nos concederá todas las bendiciones de acuerdo con su sabiduria inescrutable y las riquezas de su gracia en Jesus Cristo.

2.14 Artículo XIV. De la Ley de Dios

Creemos que la ley moral de Dios, resumida en los Diez Mandamientos, atestigüada por los profetas y revelada en la vida y enseñanzas de Jesus Cristo, se mantienen para siempre en verdad y equidad y no se anulan por la fé, por el contrario, se establecen por este modo. Creemos que Dios requiere que todos los hombrees obren justamente, amen la misericordia y caminen humildemente con Dios; y únicamente a través de esta harmonía, con la voluntad de Dios, se logrará esa hermandad de los hombres en donde el Reino de Dios se manifestará.

2.15 Artículo XV. De la Iglesia

Reconocemos una santa Iglesia Católica, una innumerable compañía de santos de todas las edades y naciones, quienes habiendo sido unidos por el Espíritu Santo a Cristo, su cabeza, son un solo cuerpo en El, y tienen comunión con su Señor y así como los unos con los otros. Adicionalmente, Lo recibimos como la voluntad de Cristo, que Su Iglesia sobre la tierra debe existir como una hermandad visible y sagrada, consistiendo en aquellos que profesen su fé en Jesus Cristo y Le obedezcan ellos, y sus hijos y los niños bautizados, y se organizen para la confeción de Su nombre, para la adoración pública de Dios, para la administración de los sacramentos, para la elevación de los santos y para la propagación universal del Evangelio; y reconocemos como parte, mas o menos pura, de esta hermandad universal, toda iglesia en el mundo, la cual profese esta fé en Jesus Cristo y Le obedezca como el Señor divino y Salvador.

2.16 Artículo XVI. De los Sacramentos

Reconocemos dos sacramentos, Bautismo y la Cena con el Señor, los cuales fueron institucionalizados por Cristo, para ser una obligación perpetua como signos y sellos del convenio que ratifica Su sangre preciosa, significando la gracia, mediante la cual, El no solamente acelero, sino que también fotaleció y dio cosuelo a nuestra fé en El, y a través de las ordinanzas, Su Iglesia, se confieza ante el Señor y es visiblemente distinguida del resto del mundo.

2.16.1 El Bautizo con agua, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, es el sacramento mediante el cual nuestra unión con Cristo indica y sella nuestra participación en las bendiciones del nuevo convenio. Los sujetos propios de bautizmo son los creyentes y niños presentados por sus padres o guardianes en la fé Cristiana. En un segundo caso, los padres o guardianes deben preparar a sus niños nutriendoles y dandoles aviso del Señor, y deben esperar que los niños, por medio del Espíritu Santo, reciban los beneficios de este sacramento el cual es desigando a la medida del convenio. La Iglesia esta bajo la obligación solemne de proveerles educación Cristiana.

2.16.2 La Cena con el Señor es el sacramento de la comunión con Cristo y Su gente, en la cual pan y vino son dados y recibidos para agradecer el recordatorio de El y Su sacrificio en la Cruz; y todos aquellos que reciban lo mismo, de una manera espiritual, participan del cuerpo y la sangre del Señor Jesus Cristo para su consuelo, alimentación y crecimiento en su gracia. Todos aquellos que hagan una profesión de su fé en el Señor Jesus y obedezcan Sus leyes, podran ser admitidos en la Cena del Señor

2.17 Aritículo XVII. Del Ministro

Creemos que Jesús Cristo, como la Cabeza Suprema de la Iglesia, ha designado alli un Ministro Ordenado, de Palabra, Sacramento y Cuidado Pastoral y un Ministro Diaconal de Educación, Servicio y Cuidado Pastoral y hace un llamado a todos los hombres y mujeres para estos ministerios; y la Iglesia bajo la guia del Espíritu Santo, reconoce y escogé a todos aquellos que El llama, y por esto, debe debidamente engargarlos y disponerlos para que ellos trabajen en el ministerio.

2.18 Artículo XVIII. Del Ordén la Iglesia y Camaradería

Creemos que la Máxima y única Cabeza de la Iglesia es el Señor Jesús Cristo; que su culto, enseñanzas, disciplina y gobierno deben ser administrados de acuerdo a Su voluntad por personal escogidas por su idoneidad y debidamente puestas en sus oficinas; y aunque la Iglesia en conjunto pueda tener miembros pobres y este propensa a errar, sus creyentes no deben separarse de su comunión, y deben vivir en camaradería con su hermandad, por que la camadería se extenderá, ya que Dios da oportunidad en todos los lugares, a todos aquellos que llamen su nombre, Señor Cristo.

2.19 Artículo XIX. De la Resurección, del Ultimo Juicio y de la Vida Futura

Creemos que debe haber una resurección después de la muerte, para tanto los justos como los injustos, a través del poder del Hijo de Dios, quien vendra a juzgar a los vivos y a los muertos; que los impenitentes finales, van a recibir un castigo eterno y los justos tendran vida eterna.

2.20 Artículo XX. Del Servicio Cristiano y el Triunfo Final

Creemos que es nuesto deber, como discipulos y servidores de Cristo, extender más lejos Su Reino, hacerle el bien a todos los hombres, mantener el culto a Dios de una manera pública y privada, santificar el Dia del Señor, preservar la inviolavilidad del matrimonio y la santidad de la familia, defender la justa autoridad del Estado, y así vivir todos en honestidad, pureza y caridad, asi nuestras vidas testifican a Cristo. Recibimos alegremente la palabra de Cristo, cumpliendo las ordenes que toda Su gente vaya a través del mundo y haga discipulos de todas la naciones, declarandoles que Dios estuvo en Cristo reconciliando el mundo por encima de El mismo, y que hara que todos los hombres se salven y sepan la verdad. Creemos y estamos confiados que con Su poder y gracia todos Sus enemigos seran finalmente vencidos, y los reinos de este mundo, serán el Reino de nuestro Dios y Su Cristo.


Last updated:
2007/05/23
Created:
2007/05/23